Thu 03-03-2011 05:47 PM
Interpretaciones y desencuentros
Estas dos historias lo son de desencuentros. La interpretación pretende un encuentro del sentido del texto, pero frecuentemente acaba naufragando en la desaparición de un presunto sentido único, se desvanece la unicidad del texto. Y así toda interpretación es el desencuentro de lo que se buscaba y el encuentro de la multiplicidad, de la plurivalencia.
El gato que se escapa y acaba siendo restituido al final del cuento de Hemingway, comentado en la clase, representa la realización del deseo, y por tanto la mayor decepción.
Y de otro lado, cuando el texto remite al autor como factótum y se produce un encandilamiento hacia su potencial creativo, leerlo puede ser tan complacinete como decepcionante, si al final encontramos aquello que ya sabíamos que íbamos a encontrar.
Así, Vila-Matas es un mal lector de sus autores favoritos, a los que abandona e medias, urgido por la compulsión de su propia escritura. Y esto es lo mejor que puede agradecer a su admirado Paul Auster, el cual estimula su creatividad hasta tal punto que le impide ser un lector complaciente y complacido.
Lo mismo podríamos decir de muchos de los textos de Vila-Matas, en los que nos invita a abandonarlo y buscar en el autor citado, no la comprobación de la fidelidad de lo que de él se dice, sino la sugestión de lo que se expresa acerca de su obra. Vila-Matas nos descubre textos, obras, anécdotas, cuadros, situaciones, invitándonos a serle infiel, como él mismo lo es a su propia obra.
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