Sat 30-01-2010 11:02 PM
El guardian de las palabras

Ha salido del escenario de la vida una de las personas que más incómodas se sentÃan en él, al menos a través de la presencia mediática, tan ilusionista y paranoica.
James David Salinger seguirá siendo molestado en su intimidad, tal vez ahora más que nunca, cuando ya la existencia ha perdido el guardian de las palabras.
Su negativa a publicar lo que escribÃa, no a escribir, sin duda, es toda una demostración de la capacidad del silencio para hablar, el sonido del silencio siempre tiene un mensaje más poderoso e interesante que cualquier violación de su norma.
Salinger habÃa descubierto que una obra sola, unas pocas obras, tienen un potencial de significación mucho mayor que una colección que pretenda representar la comedia humana. Y explotó este procedimiento hasta el lÃmite.
Su negativa a publicar no sabemos si era un desprecio al público lector o un respeto hacia su sabidurÃa, evitándole tener que leer más de lo mismo o las variaciones sobre un mismo tema.
El mensaje de la contención y del silencio, tan evidente en el zen, una de sus referencias más importantes, fue su gran mensaje, que todavÃa no hemos sabido entender.
Desde este silencio póstumo quizás podamos empezar a comprender el koan que fue su existencia, y en ese caso sepamos apreciar el sonido de la palmada de una sola mano. Â
Comentarios: