TEXTOS | El guardian de las palabras

Weblog de Manuel Cerezo Arriaza

Sat 30-01-2010 11:02 PM

El guardian de las palabras

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Ha salido del escenario de la vida una de las personas que más incómodas se sentían en él, al menos a través de la presencia mediática, tan ilusionista y paranoica.

James David Salinger seguirá siendo molestado en su intimidad, tal vez ahora más que nunca, cuando ya la existencia ha perdido el guardian de las palabras.

Su negativa a publicar lo que escribía, no a escribir, sin duda, es toda una demostración de la capacidad del silencio para hablar, el sonido del silencio siempre tiene un mensaje más poderoso e interesante que cualquier violación de su norma.

Salinger había descubierto que una obra sola, unas pocas obras, tienen un potencial de significación mucho mayor que una colección que pretenda representar la comedia humana. Y explotó este procedimiento hasta el límite.

Su negativa a publicar no sabemos si era un desprecio al público lector o un respeto hacia su sabiduría, evitándole tener que leer más de lo mismo o las variaciones sobre un mismo tema.

El mensaje de la contención y del silencio, tan evidente en el zen, una de sus referencias más importantes, fue su gran mensaje, que todavía no hemos sabido entender.

Desde este silencio póstumo quizás podamos empezar a comprender el koan que fue su existencia, y en ese caso sepamos apreciar el sonido de la palmada de una sola mano.  

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