Mon 09-07-2007 09:58 AM
LA POÉTICA PICTÓRICA
![estigiag[1].jpg](http://manuel.cerezo.name/archives/estigiag[1].jpg)
Esta obra de Joachim Patinir El paso de la Laguna Estigia es una muestra excelente de la creación del paisaje por parte de los pintores renacentistas. Un paisaje diáfano crea una perspectiva profunda en la que se incluye la figura mitológica de Caronte, motivo anecdótico de la obra.
En medio de la travesía transporta un alma hacia la orilla del infierno, dejando a la izquierda los binaventurados Campos Elíseos.
Asombra en la composición la nitidez y el realismo de los elementos del paisaje, el gusto con que refleja rocas, vegetación, árboles y frutos, dándole un valor propio a cada elemento, si bien los integra todos en la composición, dándole coherencia al detalle.
La precisión con que pinta los colores y tonalidades del agua de la laguna le dan una extraordinaria verosimilitud al paisaje. Las nubes de ambas orillas aparecen en proporción al contenido simbólico que contienen. El infierno aparece representado mediante ese fuego volcánico que sale de la cueva, guardada por el Cancerbero.
En contrapunto, los ángeles representan la belleza y la armonía de los bienaventurados.
El paisaje está aquí todavía al servicio de un contenido mitológico y moral, no ha conseguido emanciparse como género autónomo, prescindiendo de las figuras simbólicas. Habrá que esperar a una nueva generación de pintores para poder disfrutar de paisajes valorados en sí mismos y ajenos a toda pretensión ética o religiosa.
En todo caso, se está celebrando en esta obra el potencial estético de la pintura, que superaba, a juicio de Horacio, a la poesía en capacidad de representación.
Y es que el texto se vierte y se conforma en variados lenguajes y artificios, dando cada uno una particular proyección de la realidad que realiza la obra.
Este texto es leído en una doble clave, visual, como obra plástica, pero también literaria, como representación de un mito.
Podríamos ignorar el mito, extrañar a Caronte, y disfrutar del paisaje, que tendría pleno sentido sin las figuras que aparentan justificar su presencia.
Esa abstracción la tendrán que hacer los paisajistas y natualista del barroco, entre otros los propios pintores flamencos.
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