Sun 05-11-2006 03:03 PM
AUTOFIGURACIÓN
La época azul de Pablo Ruiz Picasso tiene en este Autorretrato (1901) una de sus obras más sobresalientes. El artista nos muestra al joven pintor como observador observado. Es el Picasso de veinte años, residente en Barcelona, habitual de la cervería Els Quatre Gats.
En su periodo azul (19001-1904) se limitó a pintar utilizando una gama monocroma de azules muy vibrantes. La frialdad de los azules, junto a su profundidad y vibración permiten expresiones figurativas de gran sensibilidad y belleza, algo irreales y adecuadas para subrayar las limitaciones de la existencia humana.
El rostro pálido y delgado de este joven Picasso de mirada intensa y soñadora contiene la originalidad de un gran genio. Es un figura escueta, casi monacal por su indumentaria y su expresión. Los gruesos labios le dan al rostro una sensualidad que desmiente la primera impresión y contrasta con el blanco gélido de la frente.
La autofiguración es una manifestación artística que merece siempre una contemplación atenta, ya que es la objetivación subjetiva de la percepción del autor, visto por sí mismo. En el autorretrato podemos acercarnos a su autoconcepto, a la complacencia del artista, a su narcisismo o su impugnación.
El retrato juega su impacto visual en el contraste del azul pastel del fondo con el azul oscuro de la indumentaria, frente al blanco puro de la frente que se va velando en trasparencias azuladas en la parte central e inferior del rostro. Un diálogo de tonalidades que hablan por sí mismas, despegando la figura del fondo y la cara del resto de la composición.
Comentarios: