Sun 22-10-2006 12:10 AM
El rostro como texto
Este retrato pintado al óleo por Francisco Cerezo Moreno nos muestra el rostro de una mujer. Es un retrato frontal, en primer plano, donde destaca sobre todo la mirada y la expresión serena de la cara.
Concebido a la manera de los retratos barrocos, recordemos los de Rembrandt, sobre un fondo neutro, oscuro, y con una iluminación lateral se nos muestra la figura ligeramente vuelta hacia los espectadores del cuadro, a los que mira de forma directa y franca.
El peinado amplio y rizado enmarca el óvalo del rostro, y el vestido oscuro permite que destaque más aún la blancura de la piel.
Hay un fuerte contraste entre la mitad izquierda del rostro más iluminada y visible, y la mitad derecha, más opaca y difuminada. Este contraste lo podemos apreciar más aún ocultando uno u otro lateral, aunque la nariz recta le de a la cara una simetría aparente.
Esta parte más iluminada y directa es la que modela el rostro, y lo mismo le ocurre al cabello de esta mitad izquierda, mientras que el de la derecha apenas es un perfil.
Y es que para definir un carácter y acusar la personalidad del personaje es preciso resaltar este contraste, que pasa desapercibido a un observador poco atento.
Precisamente el balance de la personalidad se obtiene del contraste entre un lado luminoso y directo, y otro que lo es en menor medida.
El brillo de los ojos ilumina y da vida a la cara, y la contención de los labios muestra un carácter exigente y decidido. Realmente el retrato tiene que jugar con estos rasgos que son los que definen y humanizan el rostro y donde reside su mensaje: ojos, y boca que constituyen los elementos expresivos de la cara, sobre el fondo más permanente e inexpresivo de los demás rasgos, que en todo caso tendrán una connotación estética.
Por eso, se puede decir que el rostro es un texto, que tiene su tema y su desarrollo, y que hay que leer tanto en sus detalles como en el conjunto de los elementos que lo constituyen. La lectura no es otra que la del círculo hermenéutico: las partes se explican por el todo, y el todo se constituye por cada una de las partes.
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