Tue 08-08-2006 10:12 AM
AUTORRETRATO (VI)
Autorretrato (1669) de Rembrandt, a la edad de 63 años, el año final de su vida. Observemos que a diferencia de otros autorretratos anteriores ya no aparece acompañado de los instrumentos de pintura ni en el acto de pintar.
Va vestido con un grueso abrigo, tiene las manos al parecer enguantadas y lleva un sencillo tocado. Su pelo es blanco, un ligero bigote adorna su boca, y su rostro aparece más redondeado y grueso. La mirada sigue siendo viva y expresiva.
Todo el cuadro presenta una luz y un color bastante uniforme, que viene dado desde el fondo neutro sobre el que destaca el color rojizo apagado del abrigo, y la claridad del rostro, iluminado, como siempre de forma lateral. El cuerpo está girado hacia el frente desde su mano derecha.
Este rostro tiene ya menos sombras, su frente abultada y esférica revela el temperamento visual del artista. La ancha y gruesa nariz destaca en su cara, y las carnosidades de sus carrillos algo flácidos.
Su expresión es bonachona, paternal, y complacida en sí mismo. Estamos ante el Rembrandt que ha culminado una vida de experiencias y que ha dado obras inolvidables a la pintura universal.
Y ahora parece estar ya descansando de sus trabajos, contemplando su vida y su obra como un todo acabado y lleno de frutos espléndidos. Con ello Rembrandt se despide de la existencia y nos dice adiós indulgente y pidiéndonos que no olvidemos su obra.
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