Sun 06-08-2006 10:09 AM
AUTORRETRATO (IV)
Autorretrato (1660) de Rembrandt a la edad de 54 años. Observamos al artista visto en un momento de su vida en el que ha atravesado importantes contratiempos y dificultades. Se detiene ahora menos en representar el atuendo, que queda difuminado, aunque el retrato recorta su figura por debajo de la cintura.
Está situado delante del cuadro, y tiene en sus manos los instrumentos de la pintura, la paleta, los pinceles, el bordón. Observamos su aspecto más casero y descuidado, la barba incipiente, el tocado de trabajo. Su rostro aparece algo ajado y arrugado. Los labios apretados revelan su voluntad de resistencia ante las adversidades.
Sus ojos redondos son igualmente observadores y precisos, sobre todo el derecho, el izquierdo aparece, junto a esa parte del rostro, más apagado y cansado. Su nariz destaca ahora más por su anchura y prominencia.
Podemos apreciar la paleta cálida del pintor, que entona el rostro en colores dorados, las manos no están acabadas del todo, al igual que parte del cuerpo.
Pero lo que más llama la atención en el autorretrrato es ese gesto de autoobservación, el artista se reconoce tal como está, no disimula ninguno de sus rasgos, pero hay también una auto complacencia y una auto valoración de su sensibilidad y capacidad pictórica por encima de las adversidades.
El retrato recoge uno de sus posturas características del oficio de pintor, el momento en que está escrutando la figura, antes de pintar, la mirada atenta, concentrada en su labor, la expresión del que ha entendido y captado lo que quería, y está seguro de haber acertado en la apreciación de la forma.
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