Sat 05-08-2006 11:56 AM
AUTORRETRATO (III)
Autorretrato de Rembrandt realizado en 1640, como puede verse en la parte inferior derecha del cuadro, junto a la firma del artista.
Estamos ante un Rembrandt que contaba ya con 34 años, un hombre maduro, que ha desarrollado con plenitud un estilo propio, y que conoce ya importantes experiencias de la vida.
Esta madurez se aprecia por la expresión de su rostro, cálida y humana, con algunas arrugas de la experiencia de la vida.
Observamos que en este autorretrato hay una postura diferente, ligeramente girada a la izquierda, con la mano derecha apoyándose en una madera horizontal.
Es un retrato de medio cuerpo y tamaño natural. La figura aparece realzada por la teatralidad de la indumentaria, su abrigo de pieles, la camisa de hilo, el amplio gorro lateral y asimétrico, que engrandece su persona.
Los colores son ya los de la paleta de Rembrandt, los cálidos y suaves dorados, la atmósfera entonada en ellos.
Pero sobre todo destaca en esta obra la mirada directa, que apela al espectador, y lo mira con visión de pintor. Su ojo derecho es analítico y preciso, el izquierdo mira más el conjunto y el efecto estético.
Y es que para un pintor su principal instrumento son los ojos, la mirada. Pintar es ante todo saber mirar, después serán las manos las que ejecuten hábilmente esa mirada, recreando la figura.
Un autorretrato es verse a sí mismo, saber mirarse y apreciar no solo lo externo, sino sobre todo lo interno, que en Rembrandt está volcado a percibir visualmente los objetos y las personas, captando en ellos un algo indefinible. Es el autorretrato de un temperamento visual.
Comentarios: