Fri 04-08-2006 08:38 AM
AUTORRETRATO (II)
Autorretrato (1634) de Rembrandt, cuando el artista tenía 28 años. Sobre un fondo neutro destaca la figura tomada desde medio pecho. Su cuerpo está ligeramente girado a la derecha y su rostro nos ofrece una mirada frontal decidida e intensa.
Las ricas vestiduras, la capa de piel, el cuello metálico, la cadena, le dan empaque a la figura. El amplio gorro asimétrico sobre una cabellera abundante engrandece la cara. La iluminación lateral, entrando siempre desde la izquierda enfoca muy bien el rostro, entonado en un color dorado pálido.
Los rasgos de su cara vienen dados por la ancha nariz, los labios gruesos, el mentón prominente y partido, el ángulo de las mandíbulas. La frente aparece velada por el cabello que cae y la oculta parcialmente.
Es la mirada escrutadora, observadora, del pintor, acostumbrado a apreciar todos los detalles de una figura, en este caso la suya, pero también a captar el conjunto y la psicología de los personajes.
Un autorretrato singular, que ensaya otra postura, una nueva puesta en escena de la persona, y una indagación en la psicología de un joven que ya va entrando en la madurez.
El retrato o el autorretrato es la exaltación del individuo, tomado como alguien que expresa la singularidad humana con toda nobleza, y también las debilidades propias de la condición personal.
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