TEXTOS | ANACRONISMO

Weblog de Manuel Cerezo Arriaza

Fri 28-07-2006 01:07 PM

ANACRONISMO

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Retrato de Aristóteles contemplando el busto de Homero (1653) de Rembrandt. Uno de los retratos de personajes históricos que realizó el pintor. Como en muchos de ellos utiliza una caracterización anacrónica del personaje.

El filósofo griego aparece vestido con una suntuosa indumentaria contemporánea a la pintura. Su rostro es el de un modelo de la época de Rembrandt. Observemos el gesto y la actitud meditativa del filósofo, pero al mismo tiempo humana y real.

Apoya su mano derecha sobre el busto clásico de Homero, el poeta épico griego por excelencia. Y lo hace con un gesto de reconocimiento y de reflexión, apreciando la distancia histórica que le separa del aedo. Ambos aparecen con un continente meditativo. La mano izquierda se acomoda en la cintura entrelazando la ancha cadena plateada, de la que pende un medallón de Alejandro Magno. Es el Aristóteles que fue preceptor de este, al que le enseñó el arte de la guerra de acuerdo con las batallas narradas en la Iliada. Este retrato se lo encargó un magnate siciliano para decorar su biblioteca.

El sombrero con que toca su cabeza tiene apariencia mercurial. El artista ha hecho un profuso trabajo con los pliegues del ampuloso manto y sus mangas. Sobre el tercipelo negro destaca una bandolera de ricos metales, que tercia su figura.

Una atmosfera interior bañada por una luz dorada le da a la obra un tono cálido y cercano. Aristóteles no es el lejano filósofo, sino uno contemporáneo próximo y asequible.

Como símbolo del conocimiento aparecen unos gruesos volúmenes apilados detrás de la cortina. Pero en este caso quedan en un segundo término, algo desvaídos. Pues lo que interesa destacar es la humanidad del sabio, más que su erudición.

El retrato elabora un consciente y deliberado anacronismo, la antigüedad es actual y próxima, y la época presente del artista sintetiza y abarca en su actualidad cualquier época histórica. Este "Hoy es siempre todavía", es un efecto barroco de proximidad, de desenfadado, una conciencia de la identidad esencial de cualquier momento humano.

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