Thu 27-07-2006 01:50 PM
LOS SILENCIOS DEL DISCURSO
Este es el Retrato de Jan Six, que fue realizado por Rembrandt varios años más tarde que el otro retrato del mismo personaje, hecho con la técnica del grabado.
En él se aprecia la influencia de la escuela veneciana, por la suelta pincelada con recoge detalles coloristas de la rica indumentaria del personaje. El sombrero casi se difumina en la sombra de la parte superior del cuadro, y sobre ese fondo casi negro destaca el rostro, enmarcado por la larga cabellera e iluminado por una luz lateral, el gesto de las manos poniéndose el guante de la izquierda, la capa de un rojo vibrante colgada en el hombro, y otros detalles de la indumentaria.
Pero en el retrato destaca sobre todo la pose natural y espontánea del personaje, su cabeza ligeramente ladeada hacia la derecha y su mirada de soslayo hacia abajo. Parece un personaje algo altivo, fundado en la dignidad de su clase, pero también natural. Observemos como la figura está situada hacia la derecha del cuadro, quedando a la izquierda una zona vacía, de esta forma se evita la monotonía de una imagen central y simétrica.
Estas asimetrías de localización, en la postura corporal y en la colocación de los elementos de la vestimenta evitan la monotonía de un retrato que de otra forma hubiera sido más convencional. Hay una zona derecha mucho más llena de color y vida, y una zona izquierda más neutra y libre.
Y es que entre el significante y el significado hay siempre una cierta asimetría propuesta por el discurso. Cuando el sentido se escora hay una vertiente y deja vacíos unos huecos que permiten el contraste entre la plenitud y la ausencia de significado. Son los silencios del discurso, que también juegan su papel en la comunicación, tanto verbal, como musical o plástica.
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