TEXTOS | LETRA VERBALIZADA

Weblog de Manuel Cerezo Arriaza

Tue 18-07-2006 01:27 PM

LETRA VERBALIZADA

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Este retrato del hijo de Rembrandt nos muestra un Titus ya adolescente entregado al acto de leer el libro que sostiene en las manos, mientras está sentado en un sillón.

Es un retrato realizado desde su lado derecho, muestra el brazo que sostiene el libro trazando un ángulo recto en la composición. Sostiene un pequeño manual, tal vez un poemario, un salterio, y lo lee en voz alta.

La paleta del artista ha seleccionado el negro como color predominante, marcado en su oscuro ropaje, en su negra gorra de visera, sesgada a un lado para mostrar un rostro más claramente iluminado, al igual que las manos y el libro mismo.

La mirada de Titus está dirigida a las páginas de la obra que sostiene, su boca abierta muestra que se trata de una lectura en voz alta. En el rostro mismo encontramos la presencia de toques oscuros, que hacen que aparezca también algo ennegrecido, como tiznado. La luz viene de la parte superior izquierda y subraya los volúmenes, mientras que el lado izquierdo del cuerpo se pierde en la sombra.

Es pues un retrato ensombrecido, algo dramático, ennegrecido, y con ello se quiere expresar el momento vital de este adolescente que se pierde en oscuras veleidades.

La lectura verbalizada es a veces expresiva, enfática o declamatoria, un recuerdo de la palabra abierta al discurso oral. En la Galaxia Gutenberg la palabra se ha hecho letra de molde y está sujeta al canon de la escritura. La literatura es escrita, y la escritura deja de ser sagrada. Es la negrura del discurso, hecho signo oscuro sobre la blanca página.

Pero hay también un placer del verbo oral en la lectura en voz alta, un degustar la letra de otra forma, como volumen sonoro, como música, como acento.

Y así el logos encadenado a la letra de un texto impreso se libera de su anomia y se hace voluminosa, cantarina, grávida, en el acto enunciativo de verbalizar el signo gráfico. Pero su tinta nos mancha de alguna manera, le da oscuridad al logos antes libre de tan rígida formalización. Este logos encadenado a la página impresa es el que mancha y oscurece el cuadro Rembrandt.

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