Sun 09-07-2006 09:41 PM
SIGNOS ABSTRACTOS
Esta obra de Sonia Delaunay (1917) es un buen ejemplo de los primeros pasos de la pintura pura, que después será considerada arte abstracto, en la que la forma la crea la disposición rítmica de los colores en el cuadro. Sonia Delaunay ha sido la primera mujer que ha visto sus cuadros expuestos en el Louvre.
Esta ingenuidad de colores trazados en una disposición circular y distribuidos por gamas frías o cálidas, en los que se puede apreciar los trazos a veces marcados o la consistencia de la aguada, tiene una gran fuerza expresiva y evocadora de múltiples significados.
De esta manera la pintura abstracta muestra su potencial creativo y la polisemia de sus obras, donde la valoración vibratoria de los colores es el elemento esencial de la composición.
El color es emoción, tiene un valor muy amplio. En la literatura se utiliza el color como elemento descriptivo, pero también poético, para subrayar emociones.
En la poética contemporánea las sinestesias cromáticas, que están presentes también en la lengua cotidiana, tiene una especial capacidad de impresión sensorial. El color mismo puede convertirse en argumento de un poema: "Verde que te quiero verde / verde viento, verdes ramas...".
Mientras que en la pintura el color opera como percepción inmediata, en la literatura el color nunca es visible, sino que es nombrado o evocado, para que la imaginación active su representación sensorial.
Y es que el discurso literario es intrínsecamente abstracto, en virtud del código que utiliza para construir la obra. La abstracción pictórica vuelve a descomponer los elementos constitutivos en formas y colores, algo que el lenguaje hace siempre al partir de formas arbitrarias que evocan contenidos codificados.
El signo plástico se hace abstracto y el signo lingüístico quiere cobrar sensorialidad a través de los elementos del mensaje acústico. Cada lenguaje opera soluciones creativas en los límites de su código.
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