Fri 24-06-2005 08:22 PM
ITERANCIA
Este bodegón de Francisco Cerezo Moreno "Cesto de granadas" (1965), nos muestra un motivo pictórico, el fruto citado, que se ofrece de varias formas: como una serie de volúmenes cerrados, dentro del cesto, o como un friso de granadas dispuestas en varias formas de apertura, que obstentan su atractivo y apetitoso manjar.
La iteración de un motivo es la base plástica que elabora este bodegón, y esa repetición no resulta monótona, sino que analiza y refuerza la singularidad de esta fruta y el carácter múltiple de sus granos, cuyo color de un rojo vivo simula un conjunto armónico de joyas vegetales de sorprendente aspecto, con una apariencia poco común entre las frutas del huerto. Un fruto cerrado pero que encierra un frágil tesoro, a modo de rareza botánica salida de un tratado de botánica fantástica.
Los textos requieren también de una cierta iterancia, y más aún los textos poéticos, que se gozan en la mención de un mismo motivo de fuertes resonancias emocionales o vivenciales.
Los textos donde el amor se adentra suelen ser así prolijos en la enumeración de efectos y estados del sentimiento y de la pasión amorosa, y el deleite de su estructura se basa también en fenómenos de iteración.
La poética de la indentidad requiere así la iterancia, la diseminación del sentido en frecuencias reiterativas. Pues el ser en su plenitud es idéntico a sí mismo, unitario y se goza en esa coherencia única. Al mostrarse el ser se diferencia, se multiplica, aparece de variadas formas, que hacen eco frecuente a la identidad, dentro del encaje de la dispersión propuesto en la diferencia.
Y así en cada grano de una granada, todos idénticos, pero al mismo tiempo todos distintos, se nos sirve un símbolo de la identidad y de la diferencia, en cuya dialéctiva se juega todo sentido. Y todo texto no es más que el potencial de este juego elevado a muestra particular. Y ese ir y venir de ambos extremos lo permite al lenguaje, construido a su vez, como sistema semiótico, a partir de una serie de factores de identificación y de diferenciación propuestos por el sistema lingüístico, él mismo un engranaje, un tejido, de identidades y diferencias.
De esta forma ser, manifestación, mundo natural, código y mensaje juegan todos ellos a la iterancia de lo mismo y de lo otro.
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