Mon 14-02-2005 08:04 PM
Fractal holográfico
El fractal serÃa el modelo de organización cósmica, a todos los niveles, en los que el universo se manifiesta. Un fractal está compuesto por un número indefinido de partÃculas que componen una estructura que se disemina con la misma forma y proporción, independientemente del tamaño. Por ejemplo, un átomo, una célula, un sistema solar, una galaxia, pertenecen a la misma estructura del fractal cósmico, a partir del sistema centro periferia que organiza todas estas estructuras de manera similar en el universo, con una simetrÃa centrÃfuga, independientemente de su tamaño creciente o decreciente.
El holograma es un concepto que permite comprender como determinadas estructuras del universo son holÃsticas, es decir, en ellas cada parte contiene al todo, asà cada célula contiene a todo el cuerpo de que forma parte, pues en su ADN existe toda la información que permite duplicar la estructura completa del cuerpo al que pertenece.
Ahora bien, el modelo del "fractal holográfico" serÃa una estructura que permite contemplar cómo la composición del diseño cósmico es la misma en cada caso, independientemente de la escala de observación, y que además en cada parte está contenido el todo. De esta forma, en la más modesta partÃcula estarÃa todo el universo, y en el universo, en última instancia, todo se reduce a la reduplicación infinita de partÃculas. A partir de esta idea, podrÃamos suponer que una sola partÃcula, infinitesimal, reduplicándose a sà misma y combinándose entre sà dará lugar, a partir de un modelo de organización en forma de fractal, a la composición de todo el universo.
Pero esto nos puede llevar a una idea equivocada, pensar que el universo es la combinatoria de quantum de energÃa reduplicados. Además de esto hay que suponer un programa que organiza esa combinatoria, y ese programa serÃa un modelo ahormante. Tanto las micropartÃculas como el programa que organiza su diseminación y estructuración pertenecen a un orden compositivo que ha de partir de un hipotético espacio adimensional, donde no existan ni quantum ni hologramas, sino la posibilidad de crearlos, la virtualidad para conformar estructuras de manifestación, serÃa pues un espacio de diseño creativo. Por tanto, el universo hay que comprenderlo a partir de dos elementos compositivos, una faz invisible e inmanifestada, adimensional, y otra faz visible y manifestada, organizada en múltiples dimensiones que obedecen al mismo fractal holográfico. Nosotros serÃamos seres que estarÃamos entre ambas vertientes. Nuestro origen es lo inmanifestado y adimensional, pero nos proyectamos en la manifestación, sin dejar de participar de la vertiente creativa.
PodrÃamos pasar de una a otra cara de las dos faces, visible e invisible del universo (como Alicia a través del espejo), si tuviéramos en nuestra conciencia, integrado a ella, como la célula tiene integrado el ADN en los cromosomas, el modelo del fractal holográfico. Nuestra misión en el cosmos serÃa explorar, conocer, desarrollar y, en último término, aprender a construir, a diseñar, estructuras tipo fractal-holograma, que sean cada vez más potentes, eficaces y precisas. Las diferentes civilizaciones cósmicas de seres pensantes estamos empeñadas en esta tarea, y cada cual va descubriendo facetas de este inmenso puzle. Es más que conveniente que establezcamos un diálogo interdimensional y cósmico que enriquezca la idea de nuestra participación en este modelo, que al tiempo que se despliega en el cosmos se va autoconociendo y autotransformando con una tendencia a una creciente organización.
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