Fri 26-11-2004 01:34 PM
Ritmos
Este cuadro de Mondrian "Gray lines" (1918) representa una composición de un ritmo angular, en la que observamos una disposición en mosaico de cuadrados y rectángulos que son casi todos ellos de diferentes tamaños y disposiciones, de tal manera que, dentro de la uniformidad, no hay ninguno igual a otro. Además los colores se distribuyen de forma regular, formando combinaciones cromáticas variadas que crean ritmos alternantes.
El ritmo es uno de los efectos más llamativos de un sistema de significación, de un texto estático. La poesía elabora el mensaje somentióndolo a constantes rítmicas tanto en el plano del significante como en el del significado. El ritmo envolvente del poema, en sus efectos acústicos y semánticos, le proporciona una cierta magia a la expresión de la idea.
La magia del ritmo la observamos también en la música y en la canción, y opera como un fractal que disemina una melodía, la distribuye, la recupera y la repite, operando una especie de encantamiento hipnótico. Nos dejamos sugestionar por el ritmo, pues en nuestra mente va asociado a la propia estructura del universo, esencialmente rítmica, en la que se reiteran determinadas constantes y se crean pautas de actuación.
No obstante, el ritmo, esencialmente repetitivo, es necesario combinarlo con la novedad, para que no resulte monótono el mensaje. El ritmo no está reñido con la creatividad, pues cada repetición es una variante nueva e inédita de un esquema formativo. Y así uniformidad y variedad son los elementos que podemos definir en toda obra de arte, como en este cuadro de Mondrian, en el que nos sorprende tanto la sistemática cuadrangular como el hecho de que este esquema geométrico se disemine de forma que no se repita el tamaño de casi ninguna de las piezas del puzle que forma.
Comentarios: