Sat 28-08-2004 07:05 PM
Soneto

El soneto es una escalera de color, en la que si bien el orden de la lectura es descendente, el sentido va ascendiendo de sorpresa en sorpresa hasta culminar en el último verso, en el que éste se resuelve en su máximo esplendor.
Buena muestra de ello es esta selección comentada de LXXXV sonetos de Luis de Góngora realizada por Emilio Orozco Díaz, donde se nos revela de forma clara y precisa el sentido muchas veces oculto o difícil de aprehender de estas breves obras maestras. En los comentarios se nos muestra tanto el Góngora manierista como el escritor barroco que fue, ambos aspectos se dan cita a veces en un mismo soneto.
Los lectores agradecerán estos sencillos y profundos comentarios aclaratorios y contextualizadores de cada soneto, que cobra de esta forma todas las dimensiones de un sentido disponible solo a los más expertos y avisados.
De la primera lectura, que indaga en el significado de cada verso, se pasa a reflexiones vitales y a acertadas interpretaciones sin las cuales muchos lectores se sentirían perdidos en un texto tan elíptico y alusivo como el soneto gongorino.
De este modo, la lectura del soneto rinde en su comentario todo el placer reservado a la comprensión intelectual, e invita a una relectura más lúcida y gratificante.
La arquitectura textual de un andamiaje tan estricto y exigente como el soneto permite, en cambio, los mayores juegos de ingenio y de intención que sea posible imaginar, sobre todo cuando esta estructura herméticamente cerrada en la forma se abre a la polifonía de las múltiples alusiones.
Dos maestros se concitan en esta Antología, presentada por José Lara Garrido, el poeta inasequible que fue Góngora, y el comentarista avezado y sutil, Emilio Orozco, al que no se escapa ningún extremo de la compleja trama de una vida y una obra. Ambos nos hacen disfrutar del significado, que engasta su joya en el significante de una lengua a la que se le ha permitido poder expresar cualquier intención elaborada por el sentimiento o la razón.
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