Sat 03-07-2004 11:19 AM
HeterologÃa

Lo que más me ha cautivado de la edición de este libro ha sido la foto de su portada obra de André Kertesz titulada "Pont des Arts" (1927). Evocación de una época gloriosa en que ParÃs era el centro intelectual de las artes y de las vanguardias artÃsticas europeas.
Y a ese mundo es al que se accede de la mano autobiográfica de Enrique Vila-Matas cuyas estancias en Paris como aprendiz de escritor queriendo emular al Hemingway de ParÃs era una fiesta resultan tan cautivadoras como patéticas. Pero esta obra es, como todas las suyas, mucho más que eso.
Ante todo es un producto inclasificable, y, por tanto, heterológico, donde se funden memorias autobiográficas, el diario, el ensayo, la narración imaginada, fantasÃas que tienen como sujeto protagonista el propio autor.
Y esta mezcla que invade y confunde las fronteras de varios géneros resulta particularmente divertida y estimulante para reconocer ese ParÃs que puebla el imaginario del mundillo literario. Vila-Matas se finge irónicamente (el procedimiento de su escritura es siempre la ironÃa) oulipiano, patafÃsico y situacionista por haber vivido en ParÃs, en la chambre de bonne de Marguerite Duras.
Es, por otra parte una magnÃfica guÃa de ParÃs, digno acompañante de una estancia, en segundo grado, en ese ParÃs literario.
La heterologÃa la estamos encontrando en obras contemporáneas de nuestra literatura, obras de recuento como la Negra espalda del tiempo de Javier MarÃas, las Ventanas de Manhattan de Antonio Muñoz Molina y esta obra de Vila-Matas. Son construcciones esencialmente narrativas, pero también sustancialmente autobiográficas y misceláneas, en las que la propia vida se convierte en la mejor materia narrativa, agotadas ya tantas vueltas a los mundos posibles. Al final, es el mundo real y la propia existencia el marco más interesante de la historia de historias que nuestra propia vida. Pequeño descubrimiento, descubrimiento minimalista y Zen de la literatura postmoderna.
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