Tue 29-06-2004 09:47 AM
Análisis de la conversación
Esta obra de Roy Lichtenstein está inspirada en las viñetas del comic y nos ofrece un primer plano de una mujer que está participando en una conversación telefónica. Su actitud y su gesto es preocupado y pensativo mientras escucha lo que le dicen. Un bocadillo nos permite conocer las palabras que está pronunciando. El dibujo subrayado con tintas planas permite apreciar la trama del papel o las marcas de la impresión vistas con aumento. De esta forma la imagen adquiere relieve de gran cartel. La inspiración del pop-art se basa en los contenidos y las formas de los medios de comunicación magnificados como motivo artístico.
Al tiempo que el arte descubre los medios de comunicación como fuente de inspiración, surge una disciplina lingüística, el análisis de la conversación. Se descubre algo tan evidente como que la conversación es el formato comunicativo cardinal de la comunicación lingüística, el lugar donde el lenguaje se somete a una dinámica de cambio y de actualización.
Pero además la conversación es también un género de comunicación oral interactiva, casi siempre presencial o a una distancia suplida por la ingeniería de las telecomunicaciones. La conversación es un género muy abierto en cuanto a contenidos, participantes, turnos de habla, cambio de turno, formulas de comienzo y de finalización, contenidos temáticos que se pueden abordar, maneras de introducir un tema nuevo o de concluirlo y de pasar a otro.
No hay apenas diferencia entre la conversación presencial y la telefónica. En esta hay una serie de índices fáticos que permiten reconocer en el hablante la persistencia del canal, y le sirven de retroalimentación. Ambos contertulios suelen gesticular y manifestar sus emociones a través del rostro, como si se estuviesen viendo, sin embargo este control visual es aparente e imaginario.
Saber participar en los procesos conversacionales (conversación espontánea, tertulia, diálogo, conversación telefónica...) supone un conocimiento idiomático, elocutivo y pragmático, que contribuye al desarrollo de habilidades sociales, autoestima, expresión de sentimientos y emociones, intercambio de ritos y fórmulas consensuales, etc.
Hemos aprendido a reconocer en la conversación uno de los aspectos más vivos y flexibles del uso del lenguaje, que ha permitido desarrollar la prometida lingüística del habla, del uso, de la comunicación.
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