Fri 28-05-2004 12:46 PM
Arriba y abajo
Este armonioso cuadro de Escher coloca al observador en una doble posición, como alguien que ve las cosas desde arriba, en un plano en picado, y al mismo tiempo como alguien que mira desde abajo, en contrapicado. Dos puntos de vista contradictorios y excluyentes, según nuestra experiencia cotidiana. La mitad superior del cuadro pertenece a la perspectiva cenital, la mitad inferior a la perspectiva ascendente.
Existe en nuestra lógica binaria un principio de no contradicción que excluye una de dos posibilidades, de tal modo que una proposición no puede ser verdadera y falsa al mismo tiempo.
Sin embargo, en el estado cuántico de la materia, un fotón, por ejemplo, puede comportarse como onda y como partícula, contraviniendo uno de los axiomas lógicos más conocidos.
Para la psicología humana, en el mundo de los sentimientos es posible amar y odiar a una misma persona. A esto ha llamado el psicoanálisis ambivalencia. Los sentimientos hacia nuestro padres pueden contener componentes de amor-odio, ese es el conflicto de Edipo, conciliar el cariño y el odio que se siente hacia el padre. Reprimir este conflicto lleva a la neurosis.
También en el mundo de los sueños algo puede ser y no ser al mismo tiempo, se puede estar en dos sitios a la vez, o se funden situaciones que pertenecen a distintas épocas.
Los textos literarios, más cercanos a la lógica ambivalente de los sentimientos, es posible encontrar situaciones contradictorias, se expresan sentimientos de alabanza y condena hacia la misma persona. La dualidad conflictiva no es infrecuente en los textos narrativos. Hay figuras literarias como la paradoja que expresa dos ideas aparentemente contradictorias.
Pocas obras pictóricas como la de Escher nos permiten visualizar una contradicción de una forma tan clara. Los estados de ánimo nos pueden encumbrar y sentirnos por encima de todos, arriba, o nos pueden hacer vivir la humillación y verlo todo desde abajo. La posición espacial es simbólica, y está asociada a una serie de analogias. Arriba: elevación, poder, levedad... Abajo: humillación, dependencia, pesadez...
En el espacio sin gravedad la antinomia arriba-abajo se anula, solo tiene sentido la distancia entre objetos o personas, la relación cerca-lejos. ¿En qué dimensión será posible conciliar la doble perspectiva del cuadro de Escher?
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