Thu 27-05-2004 01:18 PM
Tautología

Una de las obras más sugestivas de Escher es esta: Manos dibujando. Cada mano parece dibujar a la otra, el dibujo ha pasado del plano al relieve de la tercera dimensión. Pero se nos plantea un enigma, ¿cómo han podido dibujarse una a otra si para ello deberían estar ya dibujadas, existir, una de ellas? Por tanto, la aparente causalidad factual de estas extensiones del cuerpo no es tal, han sido ambas dibujadas por una mano invisible, la del autor, que ha querido crearnos un problema tautológico.
La tautología es una definición en la que la palabra definida entra en la definición, con lo cual si desconocemos esta no podremos obtener el significado de aquella, ya que se trata del mismo término.
Los diccionarios son Laberintos definitorios, cada entrada léxica es definida por un conjunto de palabras. Cada una de ellas es entrada léxica en otra parte del diccionario, y como tal es definida por palabras. Al final el diccionario es, si no una tautología inmedia, sí una tautología diferida, una especie de circuito que siempre acaba en el mismo punto de partida y del que no es posible salirse.
Para romper esa tautología que es el lenguaje hay dos recursos, la traducción a otro sistema de signos, o el establecimiento de equivalencias entre palabras y cosas, donde estas se convierten al final en interpretantes de la palabra que las nombra.
Decir acaba siendo siempre "un decir" y por tanto un "decir lo mismo". La diferencia que rompe la tautología está entre "el decir" y "lo dicho", lo dicho es objeto y el objeto del decir, la materialización de la lengua, la creación que el lenguaje hace con la palabra. Es la mano dibujada por la "mano", agente del dibujo. Lo "otro" es lo único que nos puede hacer salir del ensimismamiento tautológico. Pero, al fin y al cabo, lo otro es la enajenación de lo mismo. Identidad y diferencia, ahí se juega el sentido. El ser es idéntico a sí mismo, el ente es ajeno a su ser.
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