TEXTOS | El texto literario

Weblog de Manuel Cerezo Arriaza

Mon 10-05-2004 06:55 PM

El texto literario

La angustia de la partida.jpg

Este cuadro pertenece al periodo metafísico de Giorgio De Chirico, su título La angustia de la partida nos habla de la ausencia. ¿Cómo puede el ser ausentarse?

La crítica literaria ha tratado de dilucidar la relación del lenguaje con la creación literaria. De considerar el lenguaje como un espejo fiel y claro de la mente, en la filosofía racionalista, o el lenguaje como pura transparencia, en la concepción ilustrada, se ha pasado a afrontar el lenguaje como dificultad, limitación, imposición, restricción, como una plétora de palabras que ocultan la percepción de un significado original.

Nietzsche en su obra La verdad y la mentira en sentido extramoral, sostiene que el lenguaje es por naturaleza metafórico, que no permite una relación inmediata y feliz del pensamiento con el mundo. Por su parte, R. Barthes revela también una gran desconfianza hacia el lenguaje como artefacto comunicativo que nos obliga a decir, como conjunto de fórmulas que se imponen al pensamiento y a la expresión.

Habría que liberar nuestra mente de una excesiva dependencia de las categorías de lenguaje, de los moldes tipificadores que impiden el funcionamiento de la intuición.

Tras siglos de acumular textos y obras, vivimos bajo el peso de mútiples escrituras en las que ya parece haberse dicho todo, pero que, al mismo tiempo nos nos satisfacen, no contemplan nuestras búsquedas e inquietudes actuales.

No podemos conformarnos con decir lo mismo o decirlo de otra manera, nuestra necesidad es la de inaugurar de nuevo el decir, acercarnos a las experiencias, a las vivencias desnudos de toda palabra, abiertos a percibir de nuevo significados que puedan traducirse en expresiones diferentes, ajenas a la tradición anquilosada, creadas de nuevo. Nuestro problema es doble redescubrir las experiencias e inventar nuevos nombres para ellas.

Esta separación de lo anterior, esta partida, remedando el título del cuadro de De Chirico, es sin duda angustiosa, ante la incertidumbre de lo desconocido, pero es la única forma de descubrir lo nuevo, lo original, lo que estamos necesitando. Tenemos que partir de una vez de los viejos temas, de las formas periclitadas.

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