TEXTOS | Esquemas textuales

Weblog de Manuel Cerezo Arriaza

Mon 26-04-2004 07:11 PM

Esquemas textuales

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Esta composición abstracta de Pierre Mondrian puede evocar muy bien el concepto de esquema textual, esa macroestructura compositiva que ahorma los textos en función de convenciones de género y tipologías textuales, conceptualizadas por M. Bajtín como géneros primarios o géneros secundarios.

Fue una aportación de T. van Dijk poner de manifiesto que en todo texto hay un esquema formativo implícito, al que llamó también superestructura esquemática, que opera como un cauce formativo para el autor y como instrucciones de lectura para el receptor del texto.

Todos esperamos de una narración la presentación, el desarrollo y la culminación de un conflicto, al igual que de una obra dramática, que al fin y cabo representa en el escenario una historia que imaginamos está ocurriendo allí mismo. Y saber que un texto constituye una novela nos ofrece ya un repertorio de posibilidades formativas sobre lo que nos podemos encontrar en ella, y que no cabría esperar de un ensayo.

Sin embargo, la literatura en el siglo veinte, agotados ya muchos esquemas formativos previos, ha operado por la fusión de esquemas diversos, y ha construido novelas ensayos y ensayos novelados; poemas manifiesto y manifiestos poéticos; signos en rotación y poemas visuales; pues los procedimientos formativos se trasladan a otros ámbitos, y gozar de una historia es un buen procedimiento para exponer una filosofía.

La disolución de los géneros no ha sido a pesar de todo completa, sino más bien la interpolación de procedimientos narrativos, descriptivos, expositivos, dialogados, argumentativos, normativos, predictivos e instructivos. El género es ya una convención en la que caben procedimientos de muchas otros.

Una gran dicotomía queda en pie, la que separa los textos ficcionales de los textos de no ficción. Aunque esta oposición se ha deconstruido varias veces hasta el punto de que la realidad puede ser más fantástica que la ficción, y a esta se le pide ser al menos verosímil de acuerdo a ciertas convenciones y límites.

Sin embargo, la ciencia, con sus descubrimientos sobre la labilidad del tiempo, la materia y el espacio, va contribuyendo a que la realidad sea cada vez más parecida al sueño, y el sueño se consolide como una posibilidad real. Esto hace que nuestra existencia sea cada vez más fantástica y encierre posibilidades insospechadas. ¿En qué acabará la ficción a este paso?

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