TEXTOS | El orden del discurso

Weblog de Manuel Cerezo Arriaza

Fri 09-04-2004 11:07 PM

El orden del discurso

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Ha sido Michel Foucault quien nos ha enseñado a pensar el "orden del discurso" de otra manera. El texto tiene diversas formas de enrarecimiento. Entre ellas el comentario, la producción de un desnivel entre dos textos, incluso en los casos en que Borges juega a que el comentario sea la repetición una a una de las palabras; o el discurso infinito sobre una obra inexistente. El comentario es un desplome de un primer texto sobre otro, que funda una posibilidad de hablar, aunque su fin sea poner fin a lo que estaba articulado silenciosamente en el texto.

El autor es otro de los enrarecimientos del texto, complementario del anterior. El autor, esa autoridad que le presta coherencia al texto, o ese modo de ser del discurso que nos saca de él y nos devuelve a su interior. El comentario remitía al autor como repetición de una identidad en una diferencia.

Las disciplinas son otro principio de limitación del discurso. Como dice M. Foucault "La organización de las disciplinas se opone tanto al principio del comentario como al del autor". La disciplina controla el discurso poniendole límites a su identidad y a su forma. Cuando la disciplina se vuelve doctrina condiciona una doble sumisión, la del sujeto que habla al discurso, y la del discurso al grupo.

Pero además los discursos se ordenan a partir de ritos instituidos por los grupos doctrinales y las adecuaciones sociales. La escritura de los "escritores" es también muchas veces un juego de sumisión. La filosofía ha formulado algunas cuestiones sobre las limitacicones y exclusiones de los discursos.

Nuestra cultura donde se ha honrado tanto el discurso, esconde también una serie de mecanismos de control, de umbrales, barreras y límites que organizan el "desorden de la letra", los juegos del pensamiento y de la lengua. Nuestra logofilia se acompaña de una logofobia, de un temor ante el fluir del discurso. El discurso es una violencia que le imponemos a las cosas, su práctica hay que explicarla a partir de las condiciones de posibilidad. ¿Qué o quiénes fijan los límites del discurso?

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