Thu 01-04-2004 08:56 PM
El arte del diá-logo

Este cuadro de R. Magritte La respuesta sorprendente nos propone más bien una pregunta, una duda que ha debido perforar la puerta que vedaba el paso para mostrarnos que detrás de ella solo habÃa oscuridad y silencio. Toda puerta parece invitar a ser franqueada, a desvelar lo que encierra.
El diálogo es un encuentro interactivo de tipo conversacional que persigue una búsqueda, dilucir, acordar, facilitar el entendimiento y la comprensión. Para hacerlo posible hay que partir de una posición de apertura y de aceptar que toda búsqueda tiene una reglas y unos lÃmites. Pero el diálogo es también el lugar donde aportar inquietudes, ideas y sentimientos para compartirlas con los demás. Asà se llega al diálogo fecundo y constructivo, en que todos los participantes salen enriquecidos con las aportaciones de los demás.
Existe también el diálogo basado en la investigación desarrollada por los interlocutores, en el que más que soluciones se formulan interrogantes, posibilidades, sospechas. El diálogo como fórmula heurÃstica que agranda el conocimiento. Para ello, la mejor razón es la formulación de una pregunta, de una inquietud, sin temer respuestas insospechadas ni escudarse de antemano en posiciones defensivas. Asà podremos obtener "respuestas sorprendentes", como la posibilidad de descubrir ausencias detrás de esas puertas cerradas que no llevan a ninguna parte ni en verdad ocultan nada.
Es arriesgado descubrir que finalmente tal vez no haya nada que responder, que no hay verdades concluyentes ni soluciones definitivas, que la nada es la mejor respuesta, la más breve, la que ni siquiera necesita palabras para expresarse. Quizás detrás de ella hay oscuridad o una luz poderosa. ¿Qué respuesta hay para esa pregunta no formulada todavÃa?
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