Sun 21-03-2004 10:29 PM
Coherencia lineal
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Este cuadro de R. Magritte Hombre con periódico (1928) muestra una serie de viñetas casi idénticas, el hombre ha desaparecido en la segunda y restantes, y el tiempo sigue pasando, como se puede apreciar por el cambio de la sombra que proyectan los objetos iluminados por la luz que entra por la ventana y la modificación de las nubes. Nada pasa, salvo el tiempo que sigue transcurriendo.
Muchos textos verbales están organizados en secuencias que partiendo de la anterior modifican la sucesión de informaciones, las secuencias de una historia, la cadena argumental o las partes de una descripción, así como los temas conversacionales que se van sucediendo. Ello permite construir la coherencia lineal de los textos, con la que se desarrolla sucesivamente la idea central que proporciona la coherencia global al texto.
Las secuencias utilizan fórmulas de transición drásticas o se van sucediendo con cambios casi imperceptibles, como en el cuadro de Magritte. A veces, cada secuencia se proyecta en un párrafo oral o escrito independiente, y de esta forma gana funcionalidad textual la articulación en párrafos de un texto.
La historia, el mundo, la experiencia humana, son secuenciales, pero hay una linea de continuidad que encadena los acontecimientos y las informaciones que de esta forma no se escapan a la coherencia del texto. En un texto aparentemente caótico, como el monólogo interior, consistente en una corriente de conciencia desordena parece imposible marcar las secuencias, pues la consciencia humana vive en un "ahora" continuo.
La invención de un mundo secuencial y lineal, como la propia linealidad del mensaje lingüístico, parece típica de nuestro cerebro izquierdo, mientras que el derecho gusta de organizar las percepciones de forma más global, espacial, interconexa e intuitiva. ¿Son los textos verbales construcciones de una parte de nuestro ser? ¿Cómo serán los discursos de la otra mitad?
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