Wed 17-03-2004 10:42 AM
Autor y personaje
Este cuadro de R. Magritte Intentando lo imposible ensaya el tema de la creación del personaje dentro de la obra artística. El desnudo surge del pincel del artista no como imitación de un modelo sino como proyección de una imagen mental, identidad traducida a su doble femenino.
El texto verbal, sobre todo narrativo, está poblado de personajes. La creación del personaje ha sido larga en la literatura. En el mito el personaje es un símbolo, este se transforma en héroe en el cantar de gesta, para ir humanizándose en el cuento y en la novela hasta alcanzar el carácter de un tipo social (costumbrismo) o una personalidad compleja en la gran novela realista.
Pero la crítica formalista estima el personaje como un agente, un actante, que asume una serie de funciones narrativas, ya sea conformado de manera simbólica, social, psicológica, o lingüística. En el estructuralismo el personaje es un lugar de discurso y de conflicto, un cruce de determinaciones.
El personaje dimana del discurso narrativo, o para otros, es un "ente de ficción", un ser nouménico que nace de la mente del autor. En cualquier caso es una entidad limitada e inscrita en un pequeño mundo, el mundo posible de la obra, enfrentado a un conjunto de constricciones y necesidades. Puede estar sometido a un fatalismo inexorable ("El día en que iban a matar a Santiago Nasar..."), o ser la víctima de un sistema que lo domina.
El lector actualiza la figura del personaje como persona y lo dota de las mismas características de los entes del mundo en que vive. Transfiere hacia él sus emociones, y se identifica con él o lo rechaza. El personaje se hace cada vez más autónomo, desborda las dimensiones de la obra, adquiere mayor prestigio que su autor y vive una vida propia, disputándole la fama y el renombre al creador. Así vemos al autor disputando con su personaje (Unamuno) o queriendo hacerlo desaparecer, pero el público lo reclama y tiene que revivirlo para que continúe sus peripecias (Conan Doyle). Acaso es el personaje la sombra de su autor, o es este el que tiene que buscarlo (Pirandello). Las relaciones entre ambos son complejas, pues el personaje pasa al imaginario colectivo y allí se le escapa de las manos al autor. ¿Somos creadores o criaturas del texto?
Comentarios: