TEXTOS | La cohesión textual

Weblog de Manuel Cerezo Arriaza

Sun 07-03-2004 10:10 AM

La cohesión textual

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Este Castillo de los Pirineos se encuentra sólidamente asentado en ese inmenso monte de piedra que flota como una nube en el aire sobre la blanda superfice del mar. Observamos como algunos de los elementos de esta composición pictórica de R. Magritte se encuentran desplazados de su lugar habitual en el mundo real. Sin embargo, el mundo posible que recrea esta pintura permite instaurar un procedimiento de coherencia diferente e imprevisible, como si de un sueño se tratara.

Los textos tienen una doble faz, su contenido semántico sobre el cual hay una exigencia de coherencia, y su disposición formal, la conexión de los elementos que forman el texto, sobre la cual hay una serie de requisitos y convenciones de cohesión. Ambos conceptos describen el plano del significado y la intención del texto (la coherencia) y el plano de la forma por medio de la cual esa coherencia se construye de manera cohesiva.

Si en el signo la relación entre significado y significante es convencional y necesaria, en el texto la relación entre contenido y forma hay que construirla de manera particular para cada discurso. En función de las habilidades del hablante o escritor, la relación coherencia/cohesión será más o menos eficaz, y más o menos oportuna de acuerdo con la situación sobre la que el texto va a incidir (adecuación).

Por tanto, si el texto es un dispositivo semántico-sintáctico-pragmático, la forma en que se articulan mutuamente estos tres aspectos se describe con los conceptos de coherencia-cohesión-adecuación.

Las exigencias de cohesión son en gran medida gramaticales, según la morfosintaxis de cada idioma, que obliga a decir las cosas de una determinada manera: reglas de concordancia, correspondencia de los tiempos verbales, deixis, construcción oracional, etc. Pero el centro organizador de la cohesión de un texto es el yo-aquí-ahora que habla en el texto (el enunciador) y que distribuye los signos en función de su mirada, de su idea o de su intención. El cuadro de Magritte nos ofrece una organización cohesiva pero no coherente, de acuerdo con las normas de congruencia del mundo real, y a pesar de todo adecuada y conforme con la intención subversiva del autor.

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