TEXTOS | La deconstrucción del texto

Weblog de Manuel Cerezo Arriaza

Thu 04-03-2004 12:03 PM

La deconstrucción del texto

El 16 de septiembre.jpg

Podemos entender este cuadro de R. Magritte, "El 16 de septiembre", como una propuesta de arte deconstruccionista que ha desplazado de su lugar determinadas realidades y ha establecido otros centros. La Luna creciente parece un fruto del árbol, instaurando una nueva relación inopinada y sugerente, donde se ha dejado a un lado el tamaño y la ubicación real de los objetos. Esta alteración de escalas y propiedades las podríamos encontrar dentro de los contenidos oníricos de algún sueño, y con esta lógica surrealista opera el pintor.

El análisis deconstruccionista de los textos ha puesto de manifiesto que en todo texto hay una relación dialéctica de elementos semánticos en los que se funda la propuesta de sentido que hace. Esa organización privilegia un elemento central y deja al margen otros. Esta oposición centro / periferia puede ser invertida y podemos deconstruir el texto colocando en el centro el lugar secundario y alejando del centro el principal. Con ello ponemos de relieve que esa relación era en cierto modo falsa, inigenua o desequilibrada.

Sin embargo, el deconstruccionismo no pretende reequlibrar los textos volvióndolos a escribir de nuevo. No sería posible y de hecho alteraria sus propiedades textuales, el resultado sería otro texto diferente. La dialéctica de la presencia y de la ausencia nos permite superar el círculo hermenéutico que parte de la suposición de que los textos están centrados, demostrando precisamente lo contrario. La deconstrucción de la causalidad que hiciera Nietzsche pone de relieve que en la relación de pinchar y sentir dolor, la aparente causa y consecuencia, es percibida por el que sufre la punción de otra forma, pues siente dolor sabe que le han punzado, con lo cual la causa para él es el dolor y la consecuencia que obtiene es saber que ha sido pinchado.

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