TEXTOS | La coherencia textual

Weblog de Manuel Cerezo Arriaza

Mon 01-03-2004 04:39 PM

La coherencia textual

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En este cuadro de R. Magritte, Los valores personales, hay objetos heterogéneos que están fuera de su lugar habitual y adquieren un tamaño desproporcionado, parecen romper la coherencia de un bodegón, las paredes de un cielo con nubes invitan a salir de los horizontes estrictos de la habitación. Este conjunto de desplazamientos de sentido hacen el cuadro problemático e invitan a pensar a su espectador sobre si algunos de sus valores no estarán también desencajados, si no serán quizás incoherentes. La coherencia de este cuadro de interior no se nos ofrece fácilmente, la tenemos que elaborar a partir de una detenida interpretación. Eso ocurre a menudo con algunos textos literarios.

La coherencia es el primer requisito para que algo sea un texto. Todo texto tiene un tema, o idea central, a partir de la cual se articulan el resto de los significados. Esa coherencia la puede recibir del marco textual que contiene, o la puede elaborar el autor y recibirla el lector a partir del significado y de la interpretación que cree encontrar en el texto. Sin embargo, los textos contienen más de una idea, normalmente, y hacen referencia a realidades diversas. Ese conjunto de significados están organizados por un sistema de dependencias o niveles de coherencia: global, lineal o local, que permiten encajar en unidades sucesivamente más incluyentes las informaciones parciales que proporciona el texto.

Establecer los niveles de coherencia de un texto obliga a activar procesos inferenciales muy complejos, tanto más como más sorprendente, novedoso o inesperado sea el texto. Algunos textos están esperando todavía lectores que sean capaces de activar su coherencia, pensemos, por ejemplo en Finnegan`s Wake, la intraducible obra de J. Joyce.

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