Tue 17-02-2004 06:35 PM
Texto y enunciación
La teoría del discurso ha tenido que reconocer el hecho de la enunciación como realidad comunicativa esencial, distinguiendo entre enunciado y oración. El primero como hecho comunicativo y la segunda como realidad de la lengua. La enunciación, y su polifonía de voces, de focos y de códigos, es la realidad que tenemos que reconocer como conformadora de la actuación comunicativa en situación. La enunciación entendida, de este modo, no solo en su aspecto de potente aparato referencial, sino en todas sus dimensiones pragmáticas y heurísticas. Los textos han sido siempre objeto de reverencia y fuentes de conocimiento y de culto. Una vez que la cultura se ha desacralizado los textos han podido ser entendidos de forma dinámica como conformaciones discursivas en las que se plasman intenciones de autor, de lector y efectos de sentido que el texto configura gracias al aparato enunciativo que lo hace posible. Los textos circulan socialmente y constituyen el lugar donde las prácticas se piensan y se conforman como comunicación, mediación, elaboración y apertura a nuevos horizontes de conocimiento, sentimiento y de esperanza. Dentro de la polifonía de los textos, los literarios constituyen el discurso catalizador de perspectivas renovadoras que posibilitan la transformación mental del mundo por el hombre, el lugar donde se atisba el futuro. La comunicación social tiende a ritualizarse, a constituirse en estereotipos de comportamiento, pensamiento y actuación mediante marcos textuales, que proporcionan conocimiento sobre y el mundo y un saber hacer en la sociedad. Los marcos textuales son, no obstante, órdenes flexibles, amoldables y están sujetos a evolución y a cambio. Los textos presuponen marcos y son leídos a partir de marcos presuposicionales. Implican abducciones sobre estos marcos, la actividad del sujeto consiste en una realización conformadora y configuradora de marcos de realización interactiva.
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